Ella estrella: La Gusana Ciega

La rutina se ve a blanco y negro, y como las buenas fotografías tiene blancos y negros totales. Ella estrella cuenta la historia de la piel que es fugaz, que ante el riesgo de enamorarse prefiere entregarse bajo sus propias condiciones. La única forma de ganar siempre es entregándose a medias,  y para eliminar cualquier riesgo, mañana se entregará a alguien diferente. Al final la soledad se repartirá entre todas las historias, pero no sabe que el peso es grande y recaerá sólo sobre su espalda. Prefiere ser amante, que víctima de amor. Con una elegante fotografía en escala de grises, se puede sentir la crudeza del amor que es temporal. Como giño al rock mexicano, aparecen integrantes de otras bandas sustituyendo por momentos a la Gusana Ciega.

El listón de tu pelo: Julieta Venegas y Jarabe de Palo
Beberás el perfume de mi piel. Ante la advertencia se paraliza el cuerpo y no queda otra alternativa más que la de dejarse llevar. La pieza tiene su origen en la cumbia sonidera de las calles de Iztapalapa, no hacía falta poner una sola imagen. La voz de Julieta Venegas invitándonos a soltar el listón de su pelo era suficiente para reventar todas las hormonas, pero no sólo se quitó el listón, también el acordeón y se dejó ver sin vanidad, ni orgullo. Yo te veré.

Frío: Ely Guerra
Como animal moribundo que emplea sus últimas fuerzas para llegar a la aldea donde nació, ahí, se sumerge en río y le deja la responsabilidad de su porvenir en manos de algo más grande, de la tierra que viene por ella, que la hace suya y que la vierte en el resto de la humanidad. El frío que llega al medio día cuando estás a punto de morir. Se entrega y deja que sea el viento quien se encargue de lo que queda de su ser. Es el fin. Pero antes, sólo un instante antes, cuando llega el depredador, en ese momento descubres que todo era una trampa. Solo fingía su agonía en medio de un desastrozo escenario. A un paso del cuerpo desnudo y entre el agua pintada de rojo, despierta para clavar sus dientes sobre tu cuello. La sensualidad como gancho volvió a ganar.

Love is a bitch: Los Concorde

No somos lo que crees. Disfruta la eternidad porque dura hasta que termine el día, junto con la luna desaparecen los seres celestiales. El mensaje es muy claro, ángeles tocando rock con guitarras de plástico, el material más sintético de la tierra, también símbolo de lo desechable y profundamente prescindible. Y por si fuera poco, visten de máscaras y maquillaje multicolor. No nos vamos a vender se repiten mientras te venden y compras todo. Absolutamente todo. Y sin darte cuenta, llevas el ritmo de la noche que no termina con el auto que irrumpe, dando bienvenida a un nuevo ser al festín celestial de las que se entregan a la noche, y como resultado obtienen un gozo eterno.

 

Más caliente que el sol: Fobia

Tengo la fortuna de haberme encontrado varias veces con el diablo. Sabes que es él cuando no puedes hacer otra cosa que decir sí, cuando te sientes arrastrado por la lumbre y quieres más. Lo malo de topar con él, es que no lo sabrás hasta que se haya ido, mientras esté junto a ti sólo sientes ese calor que te llena de vida, que te enciende por dentro, que se desborda en carcajadas y como puñetazos que revientan en tus labios, te recuerda a cada segundo que sigues vivo. Lo mejor de enfrentarte con el demonio es que la pelea es dentro de cuatro cuerdas, de frente, sólo con puños y patadas. Es un enemigo tan justo que cuando acaba contigo, agradeces el que te haya elegido para convertirte en cenizas.

Como tú: León Lerregui

Aunque vaya para Montparnasse hay razones para bajarse en Goncourt. Es París y es motivo suficiente para seguir cualquier sospecha de amor, aunque las pistas  hayan sido sólo un par de miradas. Y como en un first person shooter, logras un headshoot a las espaldas de las gárgolas de Notre Dame. El vino en los perfectos jardines es el mejor de los pretextos. Llega el momento en que no se necesita de una guitarra para hacer sonar acordes,  caen las primeras gotas de lluvia sin truenos que hayan anunciado previamente la tormenta. Así es París en verano, húmedo, elegante y sensual. El tiempo corre más lento, puedo ver a ritmo semilento cómo se mueven tus labios cada que pronuncias una palabra. Las escaleras rojas que crujen hasta llegar al último de los pisos: es el inicio del fin. Es fácil verse en cada uno de tus gestos, es fácil terminar una noche e iniciar un nuevo día sólo mirándote.

Pilón: sí, hoy también habrá pilón.

Rastamandita: Molotov

Así son los pilones, impredecibles y no podemos reclamar porque es un regalo. Nadie devolverá este pilón, estoy seguro.

Por: JR

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